• Por Qué los Gestores de Fondos se están Replanteando la Administración Interna

Por Qué los Gestores de Fondos se están Replanteando la Administración Interna

Este artículo forma parte de una serie dedicada a la evolución de la perspectiva sobre la externalización de la administración de fondos. Para la mayoría de los gestores, este cambio refleja una reevaluación más amplia de cómo su modelo operativo responde a las expectativas de los inversores, a los requisitos normativos y al crecimiento a largo plazo.

Para muchos gestores de activos alternativos, la administración interna de fondos se ha considerado tradicionalmente un indicio de control y capacidad. Los equipos internos ofrecían proximidad al proceso de inversión, supervisión directa de los datos y la tranquilidad que proporcionan los flujos de trabajo habituales.

Sin embargo, en todas las clases de activos, las estructuras de los fondos se están volviendo más complejas, la supervisión regulatoria se está intensificando y las expectativas de los inversores siguen aumentando.

Estas presiones combinadas están transformando el funcionamiento de los modelos operativos en la práctica. Su impacto se hace más evidente a medida que las estructuras de los fondos crecen o evolucionan, sobre todo cuando la complejidad, las expectativas de los inversores y los requisitos normativos comienzan a converger.

Cuando los modelos internos suelen verse sometidos a presión

Estas presiones suelen manifestarse en momentos concretos del desarrollo de un fondo, en los que las exigencias operativas aumentan considerablemente:

  • La introducción de múltiples vehículos, estructuras de coinversión o estrategias paralelas

  • La expansión a nuevas jurisdicciones o segmentos de inversores

  • El aumento de las exigencias de información a los inversores o de los requisitos de debida diligencia operativa

  • El aumento del volumen y la complejidad de la información regulatoria

En estas fases, los procesos que se diseñaron inicialmente para una plataforma más pequeña pueden resultar difíciles de ampliar sin una inversión considerable en sistemas y personal.

En respuesta a ello, un número cada vez mayor de directivos se está replanteando si la gestión interna sigue siendo el modelo operativo más eficaz.

La creciente complejidad pone a prueba a los equipos internos

La administración de fondos hoy en día es muy diferente de lo que era hace tan solo cinco años. Los gestores se enfrentan a múltiples vehículos paralelos, estructuras de coinversión, fondos alimentadores y distribución transfronteriza.

Cada nivel adicional aumenta la complejidad operativa y de presentación de informes, lo que incrementa la carga de trabajo de los equipos internos.

Al mismo tiempo, los marcos normativos como la Directiva sobre Fondos de Inversión Alternativa (AIFMD), la AIFMD 2.0, el formulario PF y los requisitos cada vez más exigentes en AML y KYC exigen datos más detallados, puntuales y coherentes.

Para muchos equipos internos, la administración se ha convertido en un reto de gestión del volumen y del riesgo, más que en una función que aporta valor añadido.

Las expectativas de los inversores han cambiado

Muchos inversores institucionales consideran cada vez más que la administración independiente es un elemento importante del gobierno corporativo y la supervisión operativa, más que un factor diferenciador. La debida diligencia operativa concede ahora una gran importancia a la independencia, los controles, la puntualidad y la integridad de los datos.

Los socios comanditarios y los inversores esperan que se facilite información coherente y precisa en todos los fondos, que los ciclos de cierre sean más rápidos y que se les facilite el acceso a portales digitales seguros que ofrezcan una visión actualizada de las cuentas de capital, los valores liquidativos y la información relevante.

Para cumplir estas expectativas a nivel interno, a menudo es necesario realizar una inversión continua en sistemas, en el rediseño de procesos y en personal especializado.

Los administradores externos con experiencia suelen estar organizados para dar respuesta a estas expectativas en el marco de múltiples estrategias y jurisdicciones. Un administrador independiente puede ofrecer una mayor tranquilidad a los inversores, especialmente en el caso de gestores emergentes o de aquellos que captan capital de nuevos fondos institucionales.

Acceso a conocimientos especializados y tecnología

Uno de los principales factores que impulsan la externalización es el acceso a conocimientos especializados que resultan difíciles de desarrollar y mantener a nivel interno. Los administradores de fondos cuentan con equipos especializados que se dedican exclusivamente a la contabilidad de fondos, los servicios a los inversores, la presentación de informes reglamentarios y los requisitos específicos de cada jurisdicción.

Esta especialización cuenta cada vez más con el respaldo de la tecnología. Las plataformas de nivel industrial pueden ayudar a reducir los errores manuales, acortar los plazos de elaboración de informes y facilitar la preparación para las auditorías. La automatización y la digitalización —incluidos los portales para inversores, la automatización de la conciliación y las herramientas de validación de datos— se consideran cada vez más componentes importantes de la administración moderna de fondos. Reproducir este nivel de capacidad a nivel interno suele requerir una inversión sostenida, especialmente para los gestores que operan con múltiples estrategias o que están creciendo rápidamente.

Previsibilidad de los costos y escalabilidad

La gestión interna suele conllevar costos fijos relacionados con el personal, los sistemas y la supervisión, independientemente de los niveles de actividad de los fondos. La externalización puede ayudar a convertir determinados costos fijos en costos más variables, basados en el uso, que se adaptan al volumen de activos, al número de inversores y al volumen de transacciones.

Esta flexibilidad resulta especialmente valiosa durante los ciclos de captación de fondos, los periodos de rápido crecimiento o a la hora de lanzar nuevos productos en jurisdicciones con las que no se está familiarizado. Los administradores están acostumbrados a incorporar nuevos fondos, gestionar lanzamientos complejos y ajustar los recursos sin alterar las operaciones diarias.

De este modo, los equipos internos pueden volver a centrarse en actividades de mayor valor, como el análisis de la cartera, la interacción con los inversores y la planificación estratégica.

Gestión de riesgos y resiliencia

El riesgo operativo se ha convertido en una cuestión que compete a la junta directiva. Las deficiencias en materia de ciberseguridad, protección de datos, continuidad del negocio y cumplimiento normativo acarrean importantes consecuencias financieras y para la reputación.

En función de la jurisdicción y del modelo de servicio, los administradores externalizados pueden estar sujetos a supervisión regulatoria y, por lo general, operan dentro de marcos de control establecidos, respaldados por procedimientos formales de gobernanza y, cuando procede, revisiones o auditorías de verificación independientes y planes de continuidad probados. Para muchos gestores, esto supone un nivel adicional de resiliencia que puede resultar difícil de replicar internamente sin una inversión considerable.

La externalización no exime de responsabilidad, pero puede contribuir a reforzar el entorno de control general cuando se complementa con una supervisión y una gobernanza adecuadas.

Un cambio estratégico, no una decisión de todo o nada

Es importante destacar que abandonar la gestión interna no tiene por qué ser una decisión radical. Muchos directivos adoptan modelos híbridos o de "co-sourcing", manteniendo la supervisión estratégica a nivel interno y externalizando las funciones de gran volumen o especializadas.

Por lo tanto, la decisión de externalizar no tiene tanto que ver con sustituir la capacidad interna como con adaptar el modelo operativo a la escala, la complejidad y las ambiciones de la plataforma de los fondos.

Cómo podemos ayudarle

Trident Trust ofrece servicios independientes de administración de fondos en una amplia gama de clases de activos alternativos, entre los que se incluyen el capital privado, la deuda privada, el capital de riesgo, el sector inmobiliario, los fondos de cobertura y las estructuras de activos digitales.

Nuestros equipos internacionales prestan apoyo a fondos domiciliados en jurisdicciones clave, entre las que se incluyen EE. UU., las Islas Caimán, Luxemburgo, Malta, Singapur, Hong Kong, Dubái y Mauricio, y contamos con experiencia en el apoyo a fondos privados en otras jurisdicciones, como BVI y Jersey. Ofrecemos una amplia gama de servicios de contabilidad de fondos, atención al inversor, presentación de informes reglamentarios y apoyo operativo continuo a lo largo de todo el ciclo de vida del fondo.

Combinamos nuestra experiencia local con plataformas tecnológicas de nivel industrial diseñadas para facilitar una incorporación eficiente, una elaboración de informes precisa y una gestión segura de los datos, lo que ayuda a los gestores a cumplir con las expectativas de los inversores y de las autoridades reguladoras, al tiempo que mantienen el control operativo.

En nuestros próximos artículos abordaremos los indicios que indican que su fondo podría estar preparado para la externalización, así como los aspectos que debe tener en cuenta a la hora de elegir un administrador de fondos cuando se plantee externalizar las tareas administrativas.

Si desea hablar sobre cómo podemos ayudar a su fondo, póngase en contacto con Rafael Pérez, Director de Desarrollo de Negocios de los servicios de fondos de EE.UU.

Para obtener más información sobre nuestras amplias capacidades en materia de administración de fondos, consulte nuestros servicios de fondos.